ROMPER ESQUEMAS

admin
By
4 Min Read

Diana Marcela Comas Rivera

Docente universitaria, abogada e investigadora comprometida con la educación, el liderazgo femenino y el desarrollo social, trabajando desde el conocimiento y el servicio por la transformación positiva de las comunidades.

Diana, usted ha logrado unir la academia, el Estado y el liderazgo político… ¿en qué momento entendió que su conocimiento debía convertirse en una herramienta real de transformación social?

No hubo un solo momento, fue un proceso silencioso pero decisivo. La academia me dio herramientas para comprender, pero fue el territorio el que me mostró el verdadero sentido del conocimiento. Escuchar a una mujer sin acceso a sus derechos o a un productor que no se siente reconocido me hizo entender que saber no basta. El conocimiento debe ponerse al servicio de la gente.

Como especialista en constitucional, ¿cómo se lucha desde lo técnico contra la corrupción y se garantiza que los recursos sí lleguen a quienes más lo necesitan?

- Publicidad -
Ad image

La corrupción no es una cifra, es una ausencia que duele. Es el alimento que no llegó. Desde lo constitucional, la lucha inicia en la transparencia, la planeación rigurosa y la selección objetiva. Pero lo transformador ocurre cuando cada decisión se toma con conciencia, entendiendo que detrás de cada proceso hay vidas esperando.

Usted ha sido una voz firme contra la violencia hacia la mujer… ¿qué le ha dolido ver en territorio y qué la ha hecho mantenerse firme sin rendirse?

El silencio pesa. Duele ver mujeres que no denuncian y viven en miedo. Pero también he visto una fuerza que resiste. Mujeres que, aun en el dolor, deciden levantarse. Ahí encuentro mi propósito: acompañar y visibilizar.

Desde su rol como profesora universitaria, ¿qué tipo de profesionales está formando y qué mensaje les deja a las nuevas generaciones sobre el poder de servir con ética?

En el aula no formo solo abogados, formo conciencia. Profesionales que entiendan que el derecho es humano y que cada decisión impacta vidas. El conocimiento sin ética es peligroso, pero con propósito transforma.

Ser mujer en escenarios de poder no siempre es fácil… ¿cuál ha sido el mayor reto que ha enfrentado y cómo lo ha transformado en fuerza?

Ser mujer en el poder implica retos. He tenido que romper esquemas y demostrar más de lo exigido. Elegí fortalecerme desde mi esencia y liderar con firmeza y sensibilidad.

¿Qué significa para usted liderar en lo público sin perder la sensibilidad humana?

Liderar es no desconectarse de la realidad. Lo público debe escucharse y sentirse, porque detrás de cada cifra hay una historia. Así, las decisiones se vuelven más justas.

Si tuviera que dejar un legado claro, ¿cuál sería ese mensaje que quiere que nunca se apague?

Mi legado es una invitación a no ser indiferentes. Sí es posible hacer las cosas bien. A las mujeres: no duden de su voz. Cuando una se reconoce en su fuerza, abre camino para muchas más.

Share This Article
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *