La historia de Maritza es un testimonio de fortaleza y fe. Su vida ha estado marcada por pruebas que habrían detenido a cualquiera, como la pérdida de un hijo de 12 años y el secuestro de su esposo. Sin embargo, en medio de tanto dolor encontró un motor para levantarse y seguir adelante. Su refugio fue la fe en Dios y el amor por su familia, que le dieron la fuerza suficiente para transformar la adversidad en esperanza.
El trabajo y el emprendimiento se convirtieron en sus aliados. El café apareció en su vida como propósito y camino, dándole sentido en los momentos más oscuros. Desde allí nació una empresa que hoy está posicionada tanto en Colombia como en Estados Unidos, Café Socca, un logro que ella atribuye a la perseverancia y a la autenticidad. “La calidad de nuestro producto y la autenticidad de nuestra historia fueron claves. Trabajamos incansablemente para posicionar nuestra marca en el corazón de los consumidores”, asegura con orgullo.
Para Maritza, el café no es solo una bebida, es tradición, esfuerzo y familia. Su empresa refleja estos valores, creando un ambiente donde cada colaborador se siente parte de una gran familia. Con talleres y formación, busca que cada trabajador valore el café como herencia cultural y motivo de orgullo patrio.
Desea ser recordada como una mujer que convirtió el dolor en fuerza y que inspiró a otros a no rendirse. En sus palabras, quiere dejar un legado que motive a “ser resilientes frente a la adversidad”. Una de sus anécdotas más queridas fue la apertura de su primera tienda, cuando los clientes preguntaban por la tradicional olleta. Para ella, ese momento representó la oportunidad de educar y sembrar una nueva cultura cafetera.
Maritza no solo lidera una empresa, lidera también un ejemplo de vida que inspira a mujeres y hombres a creer en los sueños, incluso en medio de las pruebas. De la moda y su estilo recalca: «considero que mi estilo es elegante juvenil, y me gusta estar cómoda».
