La Sanjuanera

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Camila Valenzuela

Desde niña, Tesalia le enseñó a Camila Valenzuela que las tradiciones no solo se heredan: se viven. Aunque nació en Neiva, fue entre flores troqueladas, telas y conversaciones familiares donde entendió que el arte también puede convertirse en memoria.

Camila creció viendo a sus padres, Luz Marina Monje y el recordado Alberth Valenzuela, dedicar su vida a la elaboración artesanal de flores para el traje típico huilense. Hace más de 30 años ellos comenzaron un camino movidos por el deseo de darle un mejor futuro a sus hijas, pero también por la necesidad de mantener vivas las tradiciones de su tierra. Tocaron puertas en Neiva mostrando su trabajo, enseñando con orgullo cada flor hecha a mano y abriéndose espacio con esfuerzo, paciencia y disciplina.

Ella recuerda que en su casa el sanjuanero nunca fue solo un baile de fiestas. Era identidad, familia y pertenencia. Cada detalle tenía una historia detrás. Cada puntada hablaba del Huila. Junto a sus hermanas, María del Pilar y Daniela, aprendió desde muy pequeña a valorar ese oficio que terminó convirtiéndose en parte de su vida.

Años después, vivir fuera de Colombia le permitió conocer otras culturas y ampliar su mirada sobre el mundo, pero también le confirmó algo que siempre había llevado dentro: el verdadero valor de las raíces se entiende cuando se está lejos de ellas. Fue entonces cuando decidió regresar y continuar el legado familiar.

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Hoy lidera La Sanjuanera, una empresa dedicada a la elaboración de trajes típicos, tocados y accesorios hechos completamente a mano. Lo hace junto a su esposo, quien ha ayudado a tecnificar algunos procesos sin perder la esencia artesanal, y de la mano de su mamá, que sigue siendo guía fundamental en el camino.

Detrás de cada creación también hay historias de mujeres que encontraron en este arte una oportunidad para salir adelante. Y quizá ahí está lo más valioso de la historia de Camila: entender que preservar las tradiciones no es quedarse en el pasado, sino darles vida para que nuevas generaciones sigan sintiéndose orgullosas de ser huilenses.

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